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Así le huyen los exportadores de América Latina a la crisis

Esta noticia es propiedad de: El Tiempo

Encuesta del BID encontró que 64 % de las firmas que venden en el exterior no han recibido ayuda.

Más allá del evidente impacto del coronavirus en el comercio exterior de los países de América Latina, visible en la reducción de las exportaciones no solo hacia otros países sino en el frente intrarregional, la crisis que produjo la pandemia ha dejado dos cosas claras: una alta falta de apoyo a los exportadores y la implementación de medidas recursivas para tratar de capotear las circunstancias ante las débiles expectativas de corto plazo.

En general, las ventas externas cayeron tanto por razones de oferta (cuarentena obligatoria o voluntaria en muchos países) como de demanda, aunque las primeras (en conjunto) tuvieron un mayor peso (51 por ciento frente a 41 por ciento).

En primer lugar, el sondeo muestra que casi 8 de cada 10 empresas (el 77 por ciento) afirmaron que sus exportaciones cayeron en el primer trimestre. Pero llama la atención que de ese total, más de la tercera parte (un 36 por ciento) ha visto descolgadas en sus ventas superiores al 61 por ciento e incluso en la totalidad de lo que vendían antes de la crisis, en tanto que otro 21 por ciento registró caídas entre el 31 y el 60 por ciento.

Además, otro de los datos relevantes es que las empresas exportadoras de bienes finales fueron las más afectadas, ya que del total de firmas que experimentaron caídas en sus exportaciones, el 50 por ciento corresponde a este subgrupo, mientras que el 14 por ciento son exportadoras de insumos y 36 por ciento, de servicios.

Y mientras que en la mayoría de países un punto en común han sido las ayudas de los gobiernos a las empresas, aquellas que tienen vocación exportadora manifiestan un alto nivel de descontento en este sentido, al punto que el 64 por ciento de las firmas consultadas dijeron no haber recibido ningún tipo de apoyo específico por parte del sector público para sostener sus ventas externas desde el desenlace de la pandemia.
Los principales apoyos otorgados incluyen otros incentivos fiscales, asistencia en la búsqueda de nuevos mercados y asistencia técnica, con porcentajes de apenas 10 por ciento, 6 por ciento y 5 por ciento, respectivamente.

Ante la situación y en procura de mantenerse a flote, el documento del BID menciona que en ese proceso de reinvención –en el que entraron empresas y personas– el nuevo ADN de las firmas exportadoras podría también estar asociado a la aceleración de la transformación digital como consecuencia de los efectos del covid-19, y ello se ha evidenciado en diferentes partes del mundo. “La mayoría de las empresas ha implementado el teletrabajo para seguir operando y más de la mitad está utilizando el comercio electrónico como canal de ventas de sus exportaciones, de las cuales el 70 por ciento debió implementarlo bajo este contexto”, destaca una de las conclusiones de la encuesta.

Al respecto, la mitad de las empresas (5 de cada 10) utilizan actualmente las plataformas de comercio electrónico para exportar, pero lo revelador es que de ese total, el 74 por ciento recién ha comenzado a utilizar este tipo de plataformas como un nuevo canal de ventas dado el contexto de la pandemia, mientras que el 26 por ciento ya las venía implementando.

Y, como es de esperarse, el sector terciario es el que más uso hace de este tipo de herramientas, seguido por el secundario y el primario. “Dentro de las que reportaron comenzar a utilizar el comercio electrónico en este contexto, el 64 por ciento ha sufrido una caída de exportaciones de más del 30 por ciento. Estas últimas también son mayoría entre las empresas que indican que lo adoptarán pronto (60 por ciento)”, agrega el estudio.

Sin embargo, más del 60 por ciento de las empresas que perciben barreras a la hora de implementar el comercio electrónico creen que estas trabas se vinculan con aspectos relacionados con el Estado, tanto en su rol de proveedor de bienes públicos como de regulador.

Otro 26 por ciento las asocia a cuestiones regulatorias con otros países; un 21 por ciento, a problemas de logística, y un 15 por ciento las atribuye a dificultades con los medios de pago.

Además, el 30 por ciento considera que no puede exportar a través de este canal de ventas por temas de escala, es decir, cuestiones vinculadas con su propia producción.
Y la búsqueda de nuevos mercados, para no tener todos los huevos en la misma canasta, es otra de las tendencias que se ha acelerado, ya que mientras que el 15 por ciento ha acudido al comercio electrónico, el 17 por ciento ha optado por la búsqueda de nuevos destinos, y la diversificación de la producción (14 por ciento).

Suramérica es la que más ha optado por los nuevos destinos (18 por ciento), pero las empresas centroamericanas y caribeñas muestran una mayor orientación a la diversificación de la producción (18 por ciento de las firmas consultadas).

Otros factores que presionan hacia abajo

Según el sondeo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a nivel desagregado la principal razón que esgrimen las empresas para bajar sus exportaciones es la disminución de la demanda (37 por ciento de las empresas), lo cual muestra la drástica caída en el consumo mundial en el contexto del covid-19.

Pero más allá de los impactos de las medidas de confinamiento sobre la oferta exportadora, las empresas destacan otros impactos tales como las mayores restricciones o mayores costos de logística internacional (8 por ciento) o incluso nacional (7 por ciento).

Igualmente, también se mencionan los problemas con las cadenas de pagos (8 por ciento) y las dificultades en el abastecimiento de insumos domésticos (4 por ciento) o en la cadena global (4 por ciento).

Fuente: El Tiempo

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