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¿Cambiará el Emisor política monetaria con nueva junta?

Esta noticia es propiedad de: El Nuevo Siglo

Al nombramiento como gerente de Leonardo Villar y el de dos nuevos codirectores de los economistas Mauricio Villamizar y Bibiana Taboada, en los mercados se especula con un posible cambio de la política monetaria y del manejo de la inflación.

Villamizar y Taboada ocuparán los lugares de Gerardo Hernández, quien renunció pero estaba a punto de cumplir con su periodo de 4 años, y de la Ana Fernanda Maiguashca, que también cierra su periodo oficial este mes. Con Taboada, hija de la exministra Alicia Arango, el Emisor continuará con la participación de dos mujeres en la junta y se convierte en la cuarta en obtener este cargo.

Con la llegada de este recambio, prácticamente la nueva junta ha sido nombrada por el presidente Iván Duque. Esta situación ha provocado suspicacia en el sentido de la autonomía del Banco en tomar sus decisiones, sobre todo ahora que el equipo económico liderado por el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, está orientado a ajustar las metas de crecimiento y de inflación por el impacto de la pandemia de la covid-19.

Ya incluso en algunas decisiones de la Junta, cuando se ha postergado el cambio en las tasas de interés que actualmente se han mantenido estables en 1,75%, se ha dejado entrever que no han sido tomadas por unanimidad de sus miembros.

El plan

Además, este miércoles al dar a conocer los nombramientos de los nuevos codirectores, el presidente Iván Duque dejó entrever un cambio de rumbo en el manejo de la inflación impulsado por el Gobierno. El  mandatario dijo que “llega una nueva generación de codirectores con una vasta experiencia académica y profesional en temas económicos para trabajar en la independencia de la institución y seguir desarrollando políticas efectivas del control de la inflación y que contribuyan a las funciones que la Constitución le otorgan a nuestro banco central”.

Ya en el informe trimestral de política monetaria del Banco Central muestra que la inflación revisada a la baja y las perspectivas de actividad justifican una postura de política monetaria baja durante un periodo prolongado.

De acuerdo a los analistas del Banco Itaú, “específicamente, el personal técnico considera una trayectoria para la tasa levemente por debajo de la perspectiva mediana de los analistas (tasa estable en 1,75% hasta noviembre y la tasa en 3,25% a principios de 2023), sugiere que un considerable estímulo monetario (con una tasa en mínimos históricos) probablemente se mantendría más allá de las expectativas del mercado”.

Efectivamente, al revisar la última minuta del Banco en reunión de política monetaria de la semana pasada, muestra que la decisión de mantener las tasas fue dividida con 5 miembros que votaron a favor y 2 en contra.

En efecto, se conoció que dos miembros creen que la inflación baja y en desaceleración justifica una flexibilización adicional para asegurar la senda de convergencia de la inflación. Además, uno de los votos en la mayoría también indicó preocupaciones similares, aunque prefirió reunir información adicional.

Cambios

De allí que es probable que aunque todo indica que la tasa se mantenga baja durante un período, la balanza apunta a nuevos recortes de la tasa en el corto plazo, si es que se prefiere continuar también con una inflación baja.

De acuerdo a los últimos datos del DANE, en el último trimestre de 2020 la inflación total (1,61 %) y la inflación sin alimentos ni regulados (1,11%) descendieron más de lo esperado por el equipo técnico del Banco, y sus pronósticos para finales de 2021 se redujeron y se situaron en 2,3% y 2,1%, respectivamente.

En el mismo período las expectativas de inflación del mercado también descendieron y sugieren que al final de 2021 la inflación se situará por debajo del 3% y que la meta se alcanzará en 2022.

Sin duda en el cuarto trimestre de 2020 las presiones bajistas sobre la inflación (con y sin alivios de precios) fueron más acentuadas que las proyectadas e indican una demanda débil. La desaceleración anual de los grandes grupos del índice de precios al consumidor (IPC) fue generalizada y, excepto por los alimentos, fue mayor que la pronosticada.

Varios expertos, como Ricardo Ortegón, señalan que “con la entrada de nuevos codirectores,  podría cambiar un poco las perspectivas de la política monetaria, pero eso no es probable que sea en la actual coyuntura en que prácticamente el Gobierno ha echado sus restos en el manejo económico”.

Aunque parte de la caída de la inflación total sería transitoria y debería revertirse en el segundo trimestre de 2021, varios factores bajistas de precios se han acentuado y continuarían vigentes. En primer lugar, la presencia de amplios excesos de capacidad, como lo sugieren la desaceleración continua y mayor que la estimada de los indicadores de inflación básica y del IPC de servicios sin alivios, así como la escasa transmisión de la depreciación acumulada del peso a los precios internos.

Codirectores

Respecto a los nuevos codirectores,  Bibiana Taboada es economista de la Universidad de los Andes y magíster en Economía de la misma universidad. Magister en Administración Pública en Desarrollo Internacional de Harvard Kennedy School.

Durante su carrera se ha especializado en el diseño, implementación y evaluación de programas sociales, con experiencia en gestión de estrategias para la reducción de la pobreza, redes de protección social y esquemas de focalización.

Ocupó el cargo de Subdirectora General para la Superación de la Pobreza, en el Departamento para la Prosperidad Social ha sido consultora del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en la Oficina de Planificación Estratégica y Efectividad en el Desarrollo, y del Banco Mundial, en el sector de Educación para América Latina y el Caribe, donde coordinó proyectos para el sector educativo en Colombia.

También se ha desempeñado como investigadora en organismos internacionales como el BID y en universidades como Los Andes, en el Centro de Estudios de Desarrollo Económico.

Por su parte, Mauricio Villamizar se desempeñaba desde 2018 como Subgerente de Estudios Económicos del Banco de la República, donde inició su carrera como estudiante en práctica en 2004. Es economista de la Universidad de los Andes con doctorado y maestría en economía de la Universidad de Georgetown.

Villamizar fue analista económico para una de las unidades de trabajo legislativo del Congreso de la República. También se desempeñó como especialista económico en el Departamento de Economía de USAID Colombia, donde contribuyó a la formulación y diseño de políticas y reformas para expandir servicios microfinancieros y de telecomunicaciones a grupos de bajos ingresos.

Desde su posesión como Subgerente, Villamizar es miembro y cofundador de la Red Investigadores de Economía, iniciativa que, desde la Gerencia General del Banco y en alianza con más de 20 universidades del país, busca impulsar y promover la investigación económica, siendo incluyente a nivel de país y región.

Fuente: El Nuevo Siglo

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