fbpx

El BCE mantiene su fuerte plan de estímulos a la espera de que la economía se recupere

Esta noticia es propiedad de: La Vanguardia

El Banco Central Europeo (BCE) ha aparcado hasta el próximo 10 de junio cualquier nueva decisión sobre política monetaria para contar con nuevos datos sobre la vacunación, la evolución de los contagios y, sobre todo, la recuperación económica de la eurozona. En la reunión del consejo de gobierno celebrada esta mañana, Christine Lagarde y su equipo de gobernadores han dejado inalterado el precio del dinero -en el 0% desde marzo del 2016- y no han tocado tampoco ni el tipo de depósito que se cobra a los bancos por su dinero ni el programa de compra de bonos.

En un comunicado, el banco dice que "el consejo de gobierno realizará las compras con flexibilidad de acuerdo con las condiciones de mercado y con vistas a evitar un endurecimiento de las condiciones de financiación que sea incompatible con el objetivo de contrarrestar el impacto a la baja de la pandemia en la senda de inflación proyectada". Todo, con la visión acomodaticia de siempre para adaptarse a las circunstancias, si cambian, lo que lleva al BCE a decir que la compra de bonos "puede recalibrarse si es necesario para mantener unas condiciones de financiación favorables que contribuyan a contrarrestar el impacto negativo de la pandemia en la senda de la inflación". De momento, como ya anunció en marzo, se espera que las compras de bonos continúen este trimestre a un ritmo significativamente más elevado que a principios de año.

 

Todo permanece relativamente tranquilo en la Eurotower de Frankfurt. Los estímulos mantienen anestesiados los mercados de deuda y, aunque la inflación -con el petróleo Brent en los 65 dólares el barril- trepó hasta el 1,3% el pasado marzo, nadie se lleva las manos a la cabeza, conscientes de que se trata de un fenómeno exógeno y temporal. Los tiros van por otro lado: es el momento de ayudar a España e Italia, los dos principales focos de preocupación, que tienen sus primas de riesgo bajo control, alrededor de los 60 y 100 puntos básicos, respectivamente. El BCE sigue comprando tiempo y más tiempo. El que necesitan Mario Draghi, primer ministro italiano, para sacar adelante las reformas, y Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, para presentarlas.

Frente a China y Estados Unidos, que están adquiriendo más y más velocidad de crecimiento, la eurozona no despega, pero el BCE tiene todavía alrededor de 900.000 millones de euros en cartera antes de agotar el llamado Programa de Compras por la Emergencia Pandémica (PEPP, por sus siglas en inglés), que expirará, en principio, en marzo del 2022. Desde el inicio de la crisis, el banco central ha insistido en que, como en el 2012, hará todo lo necesario, aunque también ha reclamado, y sigue reclamando, que este esfuerzo se acompañe de un mayor gasto público por parte de los estados miembros.

Quedan para más adelante las discusiones, doctrinales y de gestión, sobre el momento de echar el freno a tanta laxitud monetaria, un aspecto que altera a los más ortodoxos. En junio, cuando la vacunación quizás permita ver ya el fin de la pandemia, puede que llegue el momento de empezar a hablar del asunto…

Fuente: La Vanguardia

Noticias Externas

Noticias Internas