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¿Es Joe Biden el nuevo Roosevelt de la política en Estados Unidos?

Esta noticia es propiedad de: El Tiempo

La retórica y primeras acciones del presidente de EE. UU, Joe Biden, parecieran ir e sintonía con las del expresidente Franklin Delano Roosevelt. Restablecer la confianza en el país y empujar cambios que benefician a la mayoría y permitan dar el gran salto hacia al siglo XXI que Estados Unidos aún no ha dado se pueden ver como un paralelo entre los presidentes demócratas.

Las comparaciones comenzaron desde el primer día que Biden ingresó a la Casa Blanca . Pero esta semana, tras su primer gran discurso ante una sesión conjunta del Congreso, se volvieron inevitables.

Biden, por su tono y ambiciones, está emulando a Roosevelt, el mítico mandatario que sacó al país de una de las peores crisis en la historia durante el siglo pasado y que en el proceso redefinió el rol del gobierno y la democracia en la vida de los estadounidenses.

Esa, al menos, fue la lectura que hicieron decenas de expertos y analistas no solo del país sino del mundo al interpretar las palabras del nuevo presidente y las medidas que ha tomado en los 100 días que lleva como timonel de la Casa Blanca.

Jonathan Alter, autor de uno de los libros más famosos sobre Roosevelt, dijo esta semana que Biden estaba emergiendo como su "heredero natural".

David Gergen, exfuncionario de varias administraciones demócratas a lo largo de estas últimas cuatro décadas, apuntó, en un reciente artículo, a las múltiples coincidencias que existen entre ambos líderes, mientras que para Eric Rauchy, otro historiador que ha estudiado al expresidente en detalle, no hay duda de que Biden está tratando de plantear una presidencia igual de ambiciosa a la que se propuso Roosevelt cuando llegó a la Oficina Oval.

"Para Roosevelt la clave era demostrarle al país y al mundo que la democracia y el gobierno estaban al servicio de la gente. Y ese fue el eje del ‘Nuevo Contrato’ (New Deal), el plan que diseñó y que terminó transformando a EE. UU. En ese sentido sus intenciones tienen paralelo con las de Roosevelt", afirma Rauchy.

El mismo Biden, en su intervención ante el Congreso esta semana, hizo énfasis en esta conexión.

"En otra era, cuando nuestra democracia fue puesta a prueba, Roosevelt nos recordó que en Estados Unidos nosotros hacemos nuestra parte. Debemos demostrar que la democracia sigue funcionando. Que funciona y que podemos cumplirle a la gente. Y en estos primeros 100 días juntos hemos actuado para restaurar esa fe", dijo.

Las comparaciones, aunque prematuras, tienen asidero. Roosevelt llegó al poder en medio de una profunda crisis económica, la Gran Depresión, con tasas de desempleo superiores al 26 por ciento. El país se encontraba desmoralizado y la desconfianza hacia el gobierno era extendida.

A nivel internacional el fascismo avanzaba en Europa y el modelo de la democracia como motor de la economía y canalizador de las aspiraciones populares estaba en entredicho. El Nuevo Contrato fue la respuesta de su administración en sus primeros tres meses.

Roosevelt hizo aprobar casi 20 leyes que sirvieron para estabilizar la banca e inyectar el capital necesario en proyectos de infraestructura que generaron empleo para la clase media y ayudaron a reactivar la economía.

Pero sobre todo fue instrumento para mover una agenda progresista para la época en la que el gobierno intervenía para ajustar las desigualdades en la sociedad.

De esa época nació todo el sistema de seguridad social que garantizó pensiones y salud para los jubilados y dio paso a las ideas liberales que marcaron el siglo XX de un gobierno más intervencionista que opera como garante y árbitro frente a un capitalismo que hasta ese momento operaba sin muchos controles.

Biden heredó una situación similar, con un país en jaque por la crisis económica que desató la pandemia del covid y que llevó los niveles de desempleo a tasas que se acercaron a las de la Gran Depresión.

Como lo mencionó en su discurso varias veces, en un contexto global en el que autocracias como las de China o Rusia están en ascenso y la democracia estadounidense misma bajo amenaza, como quedó demostrado durante las pasadas elecciones cuando el presidente Donald Trump intentó aferrarse al poder por vías inconstitucionales pese a ser derrotado en esos comicios.

Y que tuvo su prueba más fehaciente el pasado 6 de enero cuando una turba de sus seguidores se tomó de manera violenta el Congreso para impedir la posesión de Biden.

China y otros, dijo el presidente, le están apostando a que la democracia -por su carácter deliberativo- no podrá responder a los retos del siglo XXl. Al menos a la velocidad con que un autócrata puede imponer su voluntad.

"En algún punto del futuro -afirmó Biden- van a escribir sobre este momento de la historia. No sobre nosotros en este recinto, sino sobre si la democracia puede o no funcionar en este siglo".

En otras palabras, si para Roosevelt el resto existencia era el fascismo, para Biden son las autocracias que se están arraigando en el planeta.

Su respuesta, tanto a esa pregunta como a la crisis económica, ha sido similar a la del expresidente demócrata.

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Primero, arrancó su mandato con un plan masivo de recuperación por US $1.9 billones que logró aprobar en tiempo récord en el Congreso que incluye ayudas para las pequeñas y medianas empresas, al igual cientos de millones de dólares en cheques directos para las familias.

A su vez, un impresionante esfuerzo por distribuir las vacunas contra el covid entre la población, que se ha traducido en la inoculación de más del 50 por ciento de la población adulta y que es visto como el comienzo del fin de una pandemia que arrodilló al país.

Fuente: El Tiempo

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