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Europa se protege ante el expansionismo económico de China

Esta noticia es propiedad de: La Vanguardia

Los tiempos de la ingenuidad quedan atrás. Europa mantiene su fe en el multilateralismo, pero quiere dejar de jugar en permanente desventaja con algunos países, especialmente con el gigante chino. En 2019, la UE ya calificó a Pekín rival sistémico y desde entonces multiplica las iniciativas para rearmarse ante la influencia de Pekín.

Hoy, Bruselas ha dado dos pasos para protegerse. Por un lado, la propuesta de blindar a las empresas europeas ante su posible compra por compañías que reciban ayudas públicas de países de fuera de la UE, y por otro, la revisión de su política industrial para limitar la dependencia externa. Además, la iniciativa llega en un momento de tensión entre la UE y China, lo que ha llevado a Bruselas a frenar la ratificación del acuerdo de inversiones firmado en diciembre entre la UE y China.

En el primer apartado, el de las empresas extranjeras subvencionas, actualmente ya están en vigor reglas que controlan las ayudas de estado en el interior de la UE, pero no si los subsidios proceden de un país no comunitario. Controlar el impacto de los “subsidios extranjeros” en el mercado único es el objetivo de esta iniciativa, refiriéndose a ayudas que pueden tomar la forma de créditos a coste cero, ventajas fiscales o subsidios directos, entre otros.

No se nombra a ningún país, pero el elefante en la habitación tiene nombre y apellidos: China y su agresiva política de compra de activos europeos.

La Comisión Europea revisará las fusiones de empresas en las que la cifra de negocios de la empresa adquirida supere 500 millones de euros y que la contribución financiera extranjera llegue a los 50 millones. Son operaciones que se tendrán que notificar y que Bruselas examinará. También deben informarse las pujas en contratación pública que impliquen una contribución financiera por un gobierno de fuera de la UE por un valor de 250 millones de euros, según los planes presentados por la vicepresidenta de la Comisión Europea, Margrethe Vestager.

La segunda propuesta formula esta mañana por la Comisión Europa es una revisión de su política industrial que conlleva un gran objetivo: reducir su dependencia de productos o materias primas extranjeras, especialmente de Asia, y más concretamente de China. De los 5.200 productos que importa la UE hay 137 (un 6% del valor total) en ecosistemas sensibles en los que Europa es muy dependiente, como son las materias primas y los ingredientes farmacéuticos, y también productos para apoyar la transformación verde y digital.

De estos productos, hay 34 que son especialmente vulnerables porque son muy difíciles de substituir en la producción de la UE. La mitad de estos productos proceden de China.

Para conseguir esta autonomía estratégica, Bruselas plantea lanzar nuevas alianzas en área estratégicas la tecnología de procesadores y semiconductores, y los datos industriales. Son alianzas que se añadirían a las ya iniciadas en el ámbito de las baterías y el hidrógeno.

Fuente: La Vanguardia

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