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La fase II del acuerdo económico tratará las políticas sobre tecnología, subsidios y las normas acerca de las empresas del Estado

Las políticas acerca de la tecnología, los subsidios a la industria y las normas de las empresas del Estado serán los temas principales que se tratarán en las siguientes negociaciones entre los EE.UU y China, según el U.S.-China Business Council (USCBC).

Luego de que se firmara la fase I del acuerdo entre Estados Unidos y China (el pasado 15 de enero), el Presidente del USCBC, Craig Allen, anunció que “hay muchos aspectos que no fueron abarcados en la primera fase que preocupan mucho a nuestras compañías”, refiriéndose a las políticas sobre la tecnología, los subsidios y las empresas estatales.

“Las políticas de gobernanza, subsidios y tecnología que rigen a las empresas estatales, siguen siendo una preocupación que debe ser atendida en la fase II de las negociaciones” aseveró Allen quien agregó que las películas, los “data centers” y la Política Anti-Monopolio son otras “sub áreas” que se deben negociar en la fase II.

En ese mismo sentido se han expresado otros grupos empresariales. La Cámara de Comercio de Estados Unidos aseguró que “es necesario iniciar las negociaciones de la fase II lo más pronto posible para resolver preocupaciones en cuanto a subsidios, comercio digital, y barreras no arancelarias para los proveedores de bienes y servicios estadounidenses”.

Igualmente, Allen elogió la fase I del acuerdo por haber contemplado asuntos importantes y así, restaurar una relativa calma en las relaciones bilaterales. Mathew Marguiles, vicepresidente de operaciones en China celebró las disposiciones acerca de transferencia de tecnología y la apertura del mercado de servicios financiero de China. El mecanismo de resolución de disputas también brinda “un recurso real que no existía anteriormente” en temas de transferencia de tecnología, agregó Marguiles.

Jake Parker, vicepresidente senior del USCBC, prevé una mayor protección a los secretos comerciales gracias a los compromisos adquiridos por China acerca de biotecnología. Igualmente, hizo énfasis en el artículo 1.9 del acuerdo, en el que el país asiático se compromete a “prohibir la difusión de información no revelada, secretos comerciales o información confidencial de las compañías”. Las empresas norteamericanas, frecuentemente son blanco de revisiones por “paneles de expertos” compuestos por competidores o por personas vinculadas al gobierno que terminan divulgando la información recaudada.

Parker también celebró el acuerdo sobre el mecanismo de solución de diferencias y particularmente el compromiso de responder de manera proporcional a las violaciones de los acuerdos adquiridos. Esto, aseguró Parker, debería asegurar que las tarifas arancelarias como las que amenazó con imponer Trump, no se materialicen y agregó que las medidas correctivas no deben traducirse necesariamente en aranceles.

Simon Lester, analista del Cato Institute, pone en duda la eficacia del mecanismo de solución de diferencias establecido en el acuerdo EE.UU – China. “Por el momento, sabemos que, si la administración Trump no está contenta con las prácticas comerciales de China, impondrá aranceles. […] Sin una decisión neutral que defina si está violando o no las normas, es difícil que China responda de manera diferente del aumento de los aranceles con acuerdo o sin él. Por lo tanto, no estoy seguro de cuán ejecutable es este acuerdo”.

Allen se refirió también al aumento de US$ 200 mil millones en las compras de productos y servicios estadounidenses en un plazo de 2 años. Aseguró les eran “objetivos agresivos” que serán “un reto para el sector logístico”, pero finalmente añadió: “démosle una oportunidad”.

Allen reconoció que los controles a las exportaciones de Estados Unidos han tenido un “efecto de enfriamiento”, pero agregó que es muy pronto para evaluar la reacción de China al respecto.

Fuente: Inside Tradde

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