fbpx

Las bolsas afrontan la desescalada entre la euforia y el miedo a un crac

Esta noticia es propiedad de: La Vanguardia

Algo más de un año después de que la pandemia pusiera de rodillas a los mercados y forzara el crac bursátil más intenso y rápido de la historia –en apenas un mes se acumularon descensos de algunos índices muy relevantes superiores al 40%–, la euforia domina las mesas de contratación. Desde mediados de marzo del 2020, cuando se tocó suelo, las bolsas han volado literalmente, impulsadas por los billones de euros, dólares, yenes y libras inyectados en el sistema por los bancos centrales y por la recuperación de algunas de las principales economías, como las de China y Estados Unidos, sobre todo.

El MSCI Index, que se calcula con los datos de casi cincuenta índices de bolsas de países desarrollados y de emergentes, ha subido más de un 70% desde marzo del 2020 y no solo ha recuperado los niveles previos a la pandemia sino que se encuentra un 15% por encima de la cota previa a la crisis de la covid.

¿Cuál es el problema? En teoría, ninguno, pero algunos acontecimientos recientes han dejado entrever la posibilidad de un frenazo o de una fuerte corrección como la vivida por los valores tecnológicos en el primer trimestre del año. El elemento desestabilizador más influyente ha sido la inflación, que ha cogido cierta velocidad tras un largo periodo adormecida y que es temida porque –si se consolidara– sería el preludio de alzas de tipos.

Pero no parece que vaya a ser el caso. Los expertos insisten en que esta inflación es temporal y no ha llegado provocada ni por incrementos salariales ni por una demanda desbocada, sino por factores exógenos. Por si lo anterior no estuviera claro, tanto la Reserva Federal como el Banco Central Europeo (BCE) han remarcado una y otra vez que no está en sus agendas una subida de tipos de interés ni para este año ni para el siguiente.

Pese a todo, sea por el miedo a las alturas, por la experiencia vivida en el pasado o por la tendencia autodestructiva a pensar que lo bueno no puede durar siempre, en el mercado se habla cada vez más de la inminencia de una corrección. Roberto Scholtes, director de inversiones en España de UBS, cita –además de la inflación, ya comentada– otros dos factores que provocarían una tendencia bajista y prolongada en los mercados: una mutación grave y de rápida propagación que golpeara con dureza a la economía, dañando las previsiones de recuperación, y una respuesta timorata de los estados a la hora de gastar, sobre todo en lo que se refiere a los planes ya anunciados en la Unión Europea y Estados Unidos. “En nuestra opinión, la probabilidad de una reversión de la política fiscal o de la política monetaria es baja, por lo que, si las vacunas mantienen su efectividad, las inevitables correcciones deberían ser poco profundas y duraderas”, dice Scholtes.

Fuente: La Vanguardia

Noticias Externas

Noticias Internas