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A diferencia de cualquier elección pasada, los ciudadanos que acuden desde el año pasado a las urnas para elegir a sus mandatarios tienen un factor de peso a considerar: la capacidad gerencial que tenga para reactivar la economía, gravemente impactada por la pandemia del covid-19.

Y aunque obviamente la filiación o empatía política se mantiene como un factor determinante, también lo es el proyecto programático que presentes los candidatos a sus potenciales gobernados. De allí, que en recientes procesos de elección o como en el que se verificará este domingo en Ecuador y Perú se registren dos situaciones claras: un alto número de indecisos o la ausencia de un claro favorito.

Específicamente en cuanto a Ecuador, donde la primera vuelta fue ganada con el 32% de los votos por Andrés David Arauz (Fuerza Compromiso Social) y que encarna el modelo correísta, a escasas horas de la cita en las urnas en vez registra un empate técnico con Guillermo Lasso (movimiento político Creo), aspirante de la derecha y, por ende, con un modelo opuesto.

Con la incertidumbre sobre el comportamiento que tendrá el voto indígena (7% de la población) que será el que incline la balanza electoral, los presidenciables han sido muy puntuales en su hoja de ruta económica en caso de llegar al Palacio de Carondelet.  En lo único que coinciden es que mantendrán la moneda dolarizada, en los otros temas sus visiones y agendas programáticas son opuestas.

Relación con organismos multilaterales

Por ejemplo, Andrés Arauz, la cuota correísta de las elecciones, quien promete un gobierno de izquierda y "progresista", ha dejado claras sus intenciones de renegociar con el FMI el plan de austeridad que sigue a un préstamo de 6.500 millones de dólares y de "ajustes" en la cooperación con Estados Unidos.

Ecuador acudió por financiamiento al FMI y “nosotros queremos renegociar el acuerdo. No vamos a declarar moratoria en contra del FMI. Sí buscaremos que no se aplique la reducción de gasto público a una velocidad tan tremenda como está planteado ese acuerdo, queremos que se respete la Constitución de Ecuador con relación al Banco Central (que según Arauz pretende ser privatizado) y plantearemos que los dólares deben preservarse en Ecuador para que haya mayor actividad económica”, indicó en las últimas horas el candidato Arauz.

Por su parte Guillermo Lasso, el candidato de derecha de 65 años que se demoró en incursionar en la política y cuya trayectoria como banquero ha sido utilizada por sus detractores para acusarle de la crisis bancaria que golpeó al país a finales de los 90, indicó que su relación con los organismos multilaterales de crédito será excelente.

Adicionalmente Lasso ha indicado que, más que renegociar el acuerdo de austeridad que tiene Ecuador, no subirá el IVA (de 12% a 15%). “Y si el Fondo tiene previsto un acuerdo previo (sobre esa alza), pues ese será un punto a cambiar”.

Con relación a la deuda en general, tanto externa como interna que, de acuerdo con el banquero “es muy abultada (casi un 70% del Producto Interno Bruto), “tendremos que administrar bien la economía y apuntar en el mediano plazo a déficit cero para no tomar más deuda. En los próximos cuatro años de mi gobierno no habrá vencimientos, por lo tanto no cabe la posibilidad ni de moratoria ni de renegociación”.

Por último, el candidato de derecha indicó que para recuperar la economía nacional Ecuador tiene que formar parte de la Alianza del Pacífico, de pleno derecho y de la manera más urgente posible.

“Nuestra meta será crear dos millones de empleos en los próximos cuatro años de gobierno y de esa manera tendremos a más de cinco de cada diez ecuatorianos trabajando”.

Con Estados Unidos

En cuanto a la relación Ecuador-Estados Unidos, Arauz fue claro al advertir que respecto a la cooperación en la lucha antidrogas, su gobierno planteará un ajuste en las condiciones de la cooperación.

“Tendrá que haber siempre ajustes en función de nuestras prioridades de la política. No podemos olvidar que Estados Unidos es el (principal) país consumidor de drogas de la región y del planeta”, precisó. Aún así, reiteró que habrá cooperación con Estados Unidos, México, los países centroamericanos y los países vecinos.

Añadió, además, que desde el eje de la producción el narcotráfico no ha permeado significativamente al país (que el año pasado incautó un récord de 128 toneladas de droga), pero que deberá tener cuidado con relación a las rutas de tránsito pues, de acuerdo con él Ecuador es un país de tránsito que empieza a tener ramificaciones alrededor de la violencia social.

“Nosotros vamos a actuar para que la violencia se erradique; vamos a tener un marco de cooperación con los países consumidores, encontrando alternativas de política pública de carácter hemisférico y global que resuelvan el problema de las drogas”, agregó, al tiempo que insiste en que debe haber cooperación con Estados Unidos, con México, los países centroamericanos, con nuestros países vecinos.

Por el contrario, en el marco de una política contra el narcotráfico el gobierno de Guillermo Lasso planea reforzar los lazos de cooperación con el país del norte. “Vamos a necesitar el apoyo de los Estados Unidos, nuestro principal socio comercial. Buscaré una mayor cooperación para la lucha contra las mafias transnacionales, especialmente las del narcotráfico”, puntualizó el candidato de derecha.

Y con relación a Venezuela el candidato de derecha hizo un llamado claro: “Siempre lucharemos por la democracia en la región. Impulsaremos todos los esfuerzos para que los países se gobiernen por gobernantes democráticos, en un ambiente de libertad. Jamás al totalitarismo.

La presencia de Correa

Es claro que mucho de lo que está en juego con estas elecciones es una especie de continuidad de las políticas de Rafael Correa, y de acuerdo con Andrés Arauz, quien se desempeñó como ministro coordinador de Conocimiento y Talento Humano durante la presidencia del hoy prófugo exmandatario, “Correa es un referente latinoamericano, no solo ecuatoriano y es el fundador de este proyecto político”. 

“Tendremos una relación muy dinámica, muy provechosa para el país sobre la base de su experiencia en las transformaciones que ya vivió Ecuador, pero quién gobernará el país seré yo”.

Por su parte, y frente a un eventual acuerdo con el correísmo para la gobernabilidad, Guillermo Lasso dijo que no descarta trabajar con ningún ecuatoriano que actúe de buena fe y que comprenda que está por delante un gran objetivo: sacar adelante el país.

“Si mañana Correa comprende eso y quiere ser parte de una gran alianza nacional en función de los más caros intereses del país, encantado”, indicó.

Otros temas

Punto aparte, el candidato Arauz ha dicho claramente que impulsará investigaciones contra el presidente Moreno por el manejo de la pandemia, pues el país necesita -según arguye-que se determine la verdad, justicia y responsables por la negligencia en el manejo de la pandemia.

“Eso ocurrirá y dejaremos que la justicia haga lo suyo. No es un revanchismo político, la sociedad ecuatoriana exige justicia. No es una cuestión personal. No tengo intención personal de perseguir a nadie. Mi interés es la salud, la economía de mi pueblo, a eso me voy a dedicar”, sostuvo el llamado delfín de Correa.

Lasso, por su parte, ha puesto gran énfasis en el medio ambiente y la población indígena. En su campaña ha priorizado los temas de la explotación petrolera y minera, porque sostiene que deben modificarse. “Tendremos el cuidado de llevar a cabo remediación ambiental, preservando el cuidado del agua”, indicó.

Anticipó que creará la Subsecretaría de Salud Indígena y que fortalecerá la educación multicultural bilingüe.

En otro tema en que son diametralmente opuestos es en el aborto, porque Lasso es un defensor a ultranza de la vida mientras que el izquierdista se muestra contrario penalizar o criminalizar la interrupción voluntaria de un embarazo.

Finalmente, en cuanto a la adopción de menores de edad por parte de parejas del mismo sexo, Arauz señaló que la legislación tiene que adaptarse “y ya habrá el espacio y el momento para que eso se debata”, mientras que su rival de derecha manifestó que “como presidente del Ecuador deberé reconocer que hay 17 millones de ecuatorianos con diversas maneras de pensar y las debo respetar”.

Fuente: El Nuevo Siglo