Los franceses acusaron a Gran Bretaña de romper los acuerdos establecidos en el Brexit. / SAMEER AL-DOUMY

Cerca de 50 barcos pesqueros franceses se concentraron este jueves frente a Jersey, una isla de habla inglesa en el Canal de la Mancha, para protestar por las nuevas normas de acceso a sus aguas. No, la isla no hace parte del Reino Unido, pero es una de las tres dependencias de la corona británica, junto con Guernsey y la Isla de Man. Es decir, la isla es autónoma, pero el Reino Unido es responsable de su defensa.

Antes de arrancar, este mapa le puede servir para entender lo que vamos a explicar.

¿Qué tiene que ver el Brexit con los pesqueros franceses?

Francia lleva varios días protestando contra las nuevas exigencias impuestas por Londres a los pescadores franceses que, durante muchos años, trabajaron en las aguas cercanas a Jersey por unos acuerdos establecidos. Pero la semana pasada, en virtud de un nuevo acuerdo comercial creado después del Brexit, la isla introdujo nuevos requisitos y ahora los franceses acusaron a Gran Bretaña de romper los acuerdos establecidos en el Brexit. Según París, esas nuevas medidas “no fueron concertadas, discutidas ni notificadas previamente”, como parte del acuerdo del Brexit en vigor desde el 1 de enero de 2021.

“No podemos trabajar con sus nuevas licencias, con restricciones en la cantidad de días que podemos pescar, las especies que podemos capturar. Tenemos que remediar eso”, dijo Laurent Blondel, capitán del Presque’Ile II, a The Guardian. Un reclamo similar al de Dimitri Rogoff, presidente del comité de pesca de Normandía, quien pidió al gobierno francés que tome, si es necesario, represalias por las dificultades que tienen para obtener licencias para pescar en aguas territoriales británicas.

Por estas tensiones, y por las protestas convocadas por los pescadores, Gran Bretaña llamó a dos buques patrulleros de la Marina Real que habían sido desplegado para “supervisar la situación”. Francia también envió a la zona, en aguas francesas, dos patrulleros para garantizar “la seguridad de la navegación y la salvaguarda de la vida humana en el mar”, según las autoridades.

¿Se puede desatar una guerra?

No. “Es poco probable que Gran Bretaña y Francia vayan a la guerra. Pero el estallido es un capítulo extraño en las relaciones entre los países y una señal de las dificultades actuales en un mundo posterior al Brexit”, explicó el periodista del New York Times, Daniel Víctor. Y es que las tensiones son cada más fuertes.

La ministra francesa del Mar, Annick Girardin, dijo el martes que Francia estaba dispuesta a recurrir a “medidas de represalia” si las autoridades británicas seguían restringiendo el acceso de los pescadores franceses a las aguas de Jersey, aludiendo a posibles repercusiones en la “transmisión de electricidad por cable submarino” que abastece a la isla desde Francia.

¿Por qué es importante?

Además de la incómoda presencia de algunas fuerzas militares, The Guardian explicó que algunos barcos franceses dependen de sus capturas de Jersey hasta para el 80 % de su facturación anual, y ahora, con todas estas licencias, trámites, documentos, y nuevos requisitos, la pesca se hace aún más difícil.

“Hay barcos que solían pescar tres o cuatro especies y ahora solo pueden pescar una”, dijo Blondel al diario británico. En términos generales, son 250 embarcaciones francesas que están preocupadas por las nuevas medidas, estamos hablando de unos 2.000 puestos de trabajo.

¿Se calmaron las aguas?

Por ahora, sí. Los 50 barcos pesqueros franceses comenzaron a retirarse, informó a la AFP uno de los pescadores. El primer ministro Boris Johnson dijo en un comunicado que “dado que la situación está resuelta por el momento, los buques patrulleros de la Marina Real se prepararán para regresar a puerto en el Reino Unido”. Pero la batalla podría seguir en tierra. Dimitri Rogoff, presidente del comité de pesca de Normandía, dijo que “la demostración de fuerza ha terminado, ahora es la política la que tiene que recoger el testigo”.