fbpx

Los minerales y las materias primas están en el cielo

Esta noticia es propiedad de: La Vanguardia

Las materias primas están en las nubes. La pandemia hundió las cotizaciones en muchos mercados, pero en el último año las subidas han sido espectaculares. Los hidrocarburos, por supuesto, han salido a flote después de caer en el 2020 hasta territorio negativo, según los cálculos del inversor Charlie Bilello. El crudo en EE.UU., un 148%; la gasolina, un 139%; el Brent, un 121%.

Pero no solo la energía, sino también la agricultura y el sector primario: tablas de madera (347%), algodón (63%,) y café (35%). El encarecimiento del transporte marítimo mundial ha disparado los precios en casi todos los sectores.

En lo que se refiere a la energía, los minerales también están subiendo y no solo por el ciclo alcista que viven las commodities, sino también por las previsiones de un aumento de la demanda en los próximos años, ante el aumento del consumo que exigirán la economía verde, la movilidad sostenible y, en general, la transición energética. El cobre se ha apreciado un 94%; la plata, un 76%; el paladio, un 70%, y el platino, un 57%.

Un informe de esta semana de la Agencia Internacional de la Energía alerta de que hay un desequilibrio. “Hoy por hoy, los datos indican un desajuste entre las ambiciones mundiales para luchar contra el clima y la disponibilidad de minerales críticos que son necesarios para llevar a cabo dichas ambiciones”.

Un automóvil eléctrico típico requiere seis veces más recursos minerales que un automóvil convencional y una planta eólica terrestre requiere nueve veces más recursos minerales que una planta de gas.

“Desde el 2010, la cantidad promedio de minerales necesarios para una nueva unidad de capacidad de generación de energía ha aumentado en un 50% a medida que ha aumentado la participación de las energías renovables en nuevas inversiones”, explica el estudio.

En un escenario que cumple con los objetivos del Acuerdo de París, su participación en la demanda total de energía aumenta significativamente durante las próximas dos décadas: más del 40% para cobre y tierras raras; 60%-70% para níquel y cobalto; y casi el 90% el litio. Los vehículos eléctricos y el almacenamiento de baterías ya han desplazado a los productos electrónicos de consumo para convertirse en el mayor consumidor de litio y se espera que sustituyan al acero inoxidable como el mayor consumidor final de níquel para el 2040.

El analista del Real Instituto Elcano Gonzalo Escribano rehúye interpretaciones alarmistas. “No es correcto considerar los minerales como los recursos de la energía fósil. Están más repartidos, hay cantidad suficiente y, desde el punto de vista geopolítico se encuentran en países más amables que territorios como Oriente Medio o el Golfo Pérsico”.

En su opinión, la subida de precios de los metales podría hacer rentable incluso la explotación en países dónde ahora es muy costosa. El litio en Extremadura por ejemplo, puede ser una oportunidad para España. El problema, más bien, puede ser para aquellos minerales que abusan del trabajo infantil en países emergentes, como el cobalto en África. “La eficiencia de las renovables mejorará y es posible que en proporción usemos menos minerales de los que necesitemos ahora”, concluye Escribano.

Fuente: La Vanguardia

Noticias Externas

Noticias Internas