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Los retos de la agricultura y la ganadería sostenibles

Esta noticia es propiedad de: El Nuevo Siglo

Sostiene Bill Gates que “la cría de animales para la alimentación es una de las principales actividades emisoras de gases de efecto invernadero". En el caso de la agricultura, el principal culpable no es el dióxido de carbono, sino el metano -que ocasiona un calentamiento por molécula 28 veces superior a lo largo de un siglo- y el óxido nitroso, que calienta 265 veces más.

En total, las emisiones anuales de metano y óxido nitroso equivalen a más de 7.000 millones de toneladas de dióxido de carbono, es decir, más del 80% de todos los gases de efecto invernadero del sector de la agricultura, la silvicultura y otros usos del territorio.

Respecto a la agricultura, la decisión del Gobierno es reducir los gases de efecto invernadero en 51% a 2030, lo que representa un enorme reto para el cual no hay tiempo que perder. El fomento de la agricultura sostenible y frenar la deforestación son los compromisos.

Sin duda, las deforestaciones son una de las principales causas de las emisiones del CO2, y se reducirían en Colombia a una tasa de 50.000 hectáreas por año en 2030. Sin embargo, esta meta se alcanzará de forma paulatina con 155.000 hectáreas deforestadas para 2022, y 100.000 en 2025.

Según el Fondo Internacional para Desarrollo Agrícola (FIDA), entre 223 países en donde se evaluó el potencial de expansión del área agrícola, sin afectar el área del bosque natural, Colombia fue clasificada en el puesto 25. De los 22 millones de hectáreas cultivables que tiene el país, solo están sembradas 4,8 de ellas. Si a estas cifras se les suma el gran potencial de la altillanura colombiana para desarrollos forestales y agrícolas estimado en 3,5 millones de hectáreas, el panorama es muy prometedor.

Precisamente para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero generados por la agricultura, la deforestación y otros usos de la tierra, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y el Departamento Nacional de Planeación (DNP), lanzaron el Fondo BioCarbono, con el fin de promover el desarrollo sostenible y el bajo uso del carbono en la Orinoquia colombiana, una de las regiones con el mayor potencial en la generación de alimentos.

Esta iniciativa liderada por el Gobierno nacional, en colaboración estratégica con el Banco Mundial, se desarrolla en los departamentos de Meta, Vichada, Casanare y Arauca, con el fin de promover una agricultura más productiva y ampliar las prácticas y tecnologías de gestión sostenible de la tierra, para la protección de los bosques, aportando notablemente a la mitigación de los efectos del cambio climático.

La estrategia del Fondo BioCarbono para Paisajes Forestales Sostenibles (IPFS, por sus siglas en inglés), es un fondo multilateral apoyado por los gobiernos de la República Federal de Alemania, el Reino Unido, el Reino de Noruega, los Estados Unidos, Suiza, y la administración del Banco Mundial.

La Orinoquia es considerada una despensa agrícola y forestal en el mundo y se caracteriza por su diversidad de ecosistemas de bosques tropicales, sabanas, humedales y su incalculable riqueza en flora y fauna.

Según el Banco Mundial el crecimiento económico originado en la agricultura es 2,7 veces más efectivo para reducir la pobreza, que el que se presenta en otros sectores. Adicionalmente, cada peso que se invierte en el agro se traduce en empleo y, por lo tanto, en estabilidad social.

Sin duda el país debe continuar avanzando en la transformación del sector rural para alcanzar un desarrollo sostenible que le permita  ganar una posición como abastecedor de alimentos y materias primas y contribuir a la generación de empleo, bienestar y riqueza en el campo colombiano. Así mismo, es fundamental continuar aumentando de manera considerable la inversión pública en investigación, infraestructura y transferencia de tecnología.

La ganadería

El programa Ganadería Colombiana Sostenible (GCS) basado en la implementación de sistemas silvopastoriles intensivos (SSPi), ha permitido al país en la reciente década, la captura de 1,5 millones de toneladas de carbono, y asimismo, su perspectiva es multiplicar dicha cifra en 3,5 veces más, hacia el año 2030 hasta llegar a las 4,9 millones de toneladas almacenadas.

Así lo manifestó el presidente ejecutivo de Fedegán, José Félix Lafaurie Rivera, quien explica que la creación de sistemas silvopastoriles (SSP), es la asociación de árboles, leucaena, botón de oro, y otras especies forrajeras, con el pastoreo.

La integración citada genera una relación mutua y beneficiosa, que mitiga el cambio climático e impacta positivamente el medio ambiente.

Dicho programa fue una iniciativa de Fedegán, gremio que logró reunir una alianza interinstitucional conformada por los siguientes organismos de nivel mundial: el Fondo para el Medio Ambiente Global (GEF), el gobierno del Reino Unido, The Nature Conservancy (TNC), Fundación Centro para la Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria (CIPAV) y el Fondo para la Acción Ambiental (FA).

La alianza funciona hace una década y desde el 2009 cuenta con la debida supervisión del Banco Mundial (BM).

Arborización

"En la última década el programa GCS ha permitido la siembra de 3,6 millones de árboles a través precisamente de la implementación de sistemas silvopastoriles en el territorio colombiano”, dijo el dirigente del gremio. Este plan ha sido implementado en 160.000 hectáreas de cinco regiones compuestas por 12 departamentos del territorio colombiano: Bajo Magdalena, Valle del Río Cesar, Boyacá, Santander, Ecorregión Cafetera y el Piedemonte del Orinoco.

En las citadas regiones los sistemas silvopastoriles ya hacen parte de 4.100 predios bovinos de 87 municipios.

Productividad

Según Lafaurie, los SSPi se constituyen en una apuesta por el mejoramiento de la productividad y el respeto por la naturaleza. Si una ganadería produce en esquema tradicional 794 litros de leche por hectárea al año, al implantarle Sistemas Silvopastoriles Intensivos, el efecto es que la producción se triplica hasta los 2.849 litros/ha/año, es decir, permite un incremento del 258,8 %.

De igual manera, se ha comprobado científicamente que mientras en el primer caso la carga animal es de 1,2 UGG por hectárea (Unidad de Gran Ganado), en una con SSPi, este indicador se multiplica por cinco veces ya que registra 5,2 UGG.

De manera simultánea la productividad forrajera tiende a ser mayor. Mientras en el esquema de silvopastoriles un predio podría producir 23.479 kilogramos de forraje verde por hectárea, en el esquema tradicional se logran 15.638kg, es decir, 50% menos.

Dicha gama de beneficios proporciona una mayor riqueza nutricional en los subproductos originarios de proteína animal como son la carne de res y la leche de vaca.

Fuente:  El Nuevo Siglo

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