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Pandemia impulsa una ola de reformas fiscales en el mundo

Esta noticia es propiedad de: Portafolio

A la espera de conocer el proyecto en Colombia, países como EE. UU., México, Brasil, España, entre otros, adelantan planes para ajustar sus finanzas.

Después de la tormenta siempre viene la calma”, un dicho que se puede trasladar a la economía mundial, pues una vez que los países están empezando a enfilar su recuperación, cada vez entran más en el debate los planes de unos y otros para ajustar las finanzas después de la pandemia, lo que ha impulsado una ola de reformas fiscales a nivel global.

Al igual que Colombia, que presentaría en los próximos días su proyecto de reforma para incrementar sus ingresos, otros países también están en esa tarea y ya han mostrado sus planes, prepararan el terreno para ello o, al menos, está en el debate nacional.

“La razón es que en todo el mundo el costo de la pandemia fue elevado, desajustó las finanzas, y se deben hacer ajustes, que pueden ser tanto de incremento de ingresos, como de recorte de gastos. En Colombia, ese salto de los gastos fue significativo, y el endeudamiento creció, lo que genera que haya más premura aquí que en otros países”, explica Camilo Pérez, gerente de investigaciones económicas de Banco de Bogotá.

Esto mismo opina Andrés Zambrano, profesor asociado de la facultad de economía de la U. de los Andes, quien dice que “el aumento de gasto fiscal ha sido financiado con deuda. Este alza está llegando a niveles muy altos y su sostenibilidad preocupa. Por esto, los gobiernos han buscado hacer reformas que suavicen el hueco fiscal y disminuyan la presión”.

El ejemplo más llamativo de reforma fiscal que se ha visto es el de Estados Unidos, un plan con el que el gobierno de Joe Biden trata de obtener US$2,5 billones durante los próximos 15 años.

La medida principal es subir de 21% a 28% los impuestos corporativos, pero no será el único foco. Como explica la presentación del Departamento del Tesoro, entre las claves de la reforma está lograr un impuesto mínimo global para reducir la competencia por atraer multinacionales, crear una tasa de 15% sobre los ingresos de las grandes empresas, eliminar exenciones e incentivos, reemplazar los subsidios a energías fósiles por medidas para impulsar las limpias, y luchar contra la evasión fiscal.

“EE. UU. trata de compensar casi que en tiempo real tanto los mayores gastos por los planes de estímulo, como el proyecto de infraestructura”, dice Pérez.

Pero no es la única economía que adelanta planes. España presentó ayer su propia comisión de expertos, con la idea de lanzar su reforma fiscal en los próximos meses.

Incluso se podría llevar al Congreso antes del verano, pues se espera que mande el borrador a la UE en abril. Su objetivo es incrementar el recaudo para equipararse al de la eurozona, casi 7% superior, y financiar sus estímulos.

Entre las principales pistas del gobierno de ese país están subidas a impuestos corporativos, con una tasa mínima de 15% para grandes empresas y de 18% para firmas financieras y de hidrocarburos. Además, se incrementará el gravamen al patrimonio y el de renta para hacerlo más progresivo, se bajaría la tasa a las pymes, y se apostaría por tributos al plástico, bebidas azucaradas, la Tasa Google, a la gasolina y diésel, y también

LA EVASIÓN FISCAL

También en Europa, aunque el plan no está tan avanzado, el nuevo gobierno italiano de Mario Draghi estudia lanzar su reforma pronto. Cabe decir que lanzar este plan fiscal es una de las tareas que la semana pasada el FMI le pidió al país.

Y aunque no se trataría de una reforma fiscal, Financial Times informó ayer que la UE trabaja en tres formas de incrementar el recaudo, con lo que espera ganar entre US$13.000 y US$15.000 más cada año.

Estas tres áreas serían los impuestos a las emisiones, aranceles a los productos con huella de carbono, e impuestos digitales.

Al salir de Europa también hay ejemplos. Uno es Australia, que en 2020 promulgó su plan fiscal, el cual anunció recortes de impuestos a 11 millones de personas. Entre las medidas están aumentar la compensación del impuesto de renta a US$700, el umbral superior para los salarios altos, y también un alivio para los tributos corporativos.

CASOS EN LATINOAMÉRICA

Latinoamérica, que ha sido la región más afectada en términos económicos y de contagios, también era una de las que entró a la crisis con un menor espacio fiscal, por lo que varios países avanzan sus reformas.

Uno de ellos es México. La semana pasada el ministro de Hacienda, Arturo Herrera, afirmó que el país necesita una reforma, pidió el inicio de la discusión y aseguró que en próximas semanas tendría la hoja de ruta.

Aunque el presidente Andrés Manuel López Obrador ha insinuado que se necesita subir el recaudo sin incrementar los impuestos, varios informes, como uno del BBVA, apuntan a que la reforma debería incluir la eliminación del 0% de IVA a los productos con excepciones, con lo que se buscaría hasta un 2% del PIB, aumentar la base gravable y un alza en la tasa de renta.

De igual forma, en Perú el debate de una tributaria está en el Congreso, y varios candidatos a las elecciones de este domingo la tenían en sus programas, con propuestas como eliminar los gastos tributarios, ampliar la base, combatir la evasión y más gravámenes para las altas rentas.

En Brasil, Jair Bolsonaro presentó en julio su primer paquete de reforma fiscal, de cuatro tramos, el cual buscaba simplificar el esquema tributario, y se esperaba que en marzo se discutiera. Las siguientes fases tocarán temas como renta, productos y otro tipo de aportes de trabajadores.

Asimismo, en Chile, ayer la Ocde recomendó ejecutar una reforma tributaria, pero los expertos apuntan que cuenta con mayor margen. Cabe recordar que el país ya aprobó un cambio en enero de 2020. Paraguay está en el debate y el Congreso ya discute la propuesta, que fue presentada a principio de marzo.

Zambrano concluye poniendo de relieve las ideas de impuesto global que se lanzaron recientemente, y apunta que “la reforma tributaria de Biden se concentra en los impuestos a empresas. Por su parte, en la UE (Austria, Francia, Hungría, Italia, Polonia, España, Turquía y Reino Unido) han implementado tasas digitales, mientras que Reino Unido ha revelado su reforma para este año, también centrada en empresas”.

Fuente: Portafolio

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