China registró un crecimiento positivo el año pasado (+2,3 %), a diferencia de la mayoría de las economías que cayeron en recesión.

China debería anunciar este viernes un fuerte repunte del crecimiento en el primer trimestre gracias a las exportaciones y a la demanda interna y tras recuperarse de una contracción histórica provocada por el COVID-19.

Un grupo de 15 expertos consultados estima que el Producto Interior Bruto (PIB) de la segunda economía mundial aumentará un 18,7 % interanual en el período enero-marzo.

La cifra oficial del PIB de China, a veces cuestionada, suele ser muy seguida por el peso del país en la economía mundial.

Si se confirma, este ritmo de crecimiento marcaría un máximo histórico para China desde 1992, cuando empezaron a duplicarse datos de crecimiento trimestral.

Una situación que contrasta fuertemente con la de hace un año, cuando la pandemia paralizó el país y llevó al PIB en el primer trimestre de 2020 a desplomarse en 6,8 %, su peor resultado económico en 44 años.

El gigante asiático, donde el nuevo coronavirus apareció por primera vez a finales de 2019, ha conseguido desde entonces prácticamente erradicar la epidemia gracias a un estricto control de los viajes y pudo volver a una actividad casi normal.

Además, China registró un crecimiento positivo el año pasado (+2,3 %), a diferencia de la mayoría de las economías que cayeron en recesión.

Y a principios de 2021, “todos los indicadores clave de actividad muestran fuertes aumentos”, señala el analista Tommy Wu, de Oxford Economics.

Un ejemplo son las importaciones, que se dispararon un 38,1 % interanual en marzo, impulsadas por las compras masivas en el sector de la electrónica. Un año antes, en plena epidemia, bajaron un 0,9 % por la caída del consumo interno.

El motor del consumo interno

En cuanto a la actividad en el sector de los servicios -eslabón débil de la recuperación por la ralentización de la hostelería y el transporte-, en marzo se situó en su nivel más alto desde principios de año.

Y el sector tuvo incluso que contratar para satisfacer la demanda, según el índice independiente Caixin, conocido por dar una imagen fiel de la coyuntura.

En los próximos meses, la vuelta a la normalidad y el levantamiento de las restricciones a los viajes deberían seguir apoyando la demanda interna, dijo Wu.

El consumo de los hogares será uno de los motores del crecimiento de China este año, junto con las exportaciones, dijo el economista Rajiv Biswas de IHS Markit.

Si la recuperación de la economía es innegable, las cifras podrían ser engañosas debido a la débil base de comparación con el año pasado, matiza el analista Raphie Hayat, del Rabobank.

Los expertos consultados prevén de media un crecimiento del 8,5 % este año en China, lo que supondría su mayor ritmo desde 2011.

El Fondo Monetario Internacional cuenta con una previsión similar (8,4 %).

Más prudente, Pekín anunció el mes pasado un objetivo de crecimiento de al menos el 6 % este año.

Fuente: El Espectador