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Resultados del PIB en el tercer trimestre de 2020

Esta noticia es propiedad de: Portafolio

Proyecciones y reformas que propone ANIF, teniendo en cuenta los cambios drásticos de este año.

Con la divulgación de las cifras del PIB para el tercer trimestre del año, el optimismo entre analistas se propagó. La recuperación con respecto al segundo trimestre ha sido notable, pasando de un crecimiento de -15.8 por ciento a un -9.0 por ciento, hecho que comprueba que hemos dejado atrás los peores meses de la economía y que, además, augura que nos mantendremos en una nota de recuperación en lo que resta del año. Sin embargo, hay que hacer un llamado a la cautela, los resultados son, sobretodo, una señal del gran esfuerzo y trabajo que nos queda si queremos permanecer en la senda y aspirar a llegar al tamaño de la economía que teníamos previo a la pandemia.

Las cifras muestran que el tamaño de la economía actual es equiparable a la de hace tres años. Eso habla del empobrecimiento de la sociedad colombiana en su conjunto, porque para esa época éramos un par de millones menos. En ese sentido, ya no basta solo con la reactivación de las actividades económicas, hay que avanzar de manera decidida en las reformas estructurales que necesita el país y sobre las que hemos llamado la atención en ANIF: la reforma fiscal, para mejorar el recaudo tributario y el gasto del Gobierno Nacional; la reforma laboral, para flexibilizar el mercado de trabajo y darle un impulso a la generación de empleo formal, y la de protección a la vejez, para ampliar la cobertura y mejorar la equidad del sistema. Además, hay que ser prudentes en varias de las discusiones cruciales que se avecinan, entre ellas, el aumento del salario mínimo.

Oferta

Durante el tercer trimestre de 2020 se observaron deterioros en casi todos los sectores, en especial en aquellos que son más susceptibles a problemas de operación por la imposición de medidas restrictivas. Los peores desempeños se observaron en las actividades de recreación (-29.7 por ciento anual vs. 3.9 por ciento un año atrás), construcción (-26.2 vs -3.8 por ciento) y comercio, transporte y turismo (-20.1 vs. 6.2 por ciento). Los mejores desempeños corrieron por cuenta del agro (1.5 vs. 2.3 por ciento), las actividades financieras (1.5 vs. 7.9 por ciento) y las inmobiliarias (1.8 vs.3.1 por ciento).

Preocupan en particular las actividades del sector de la construcción y los malos resultados de todos los subsectores que las componen. Obras civiles presentó una variación anual de -24.7 por ciento (vs. 13 por ciento un año atrás), cifra que se mantiene desde los inicios de la pandemia. Eso obedece, entre otras cosas, al freno temporal que sufrieron los proyectos de construcción de carreteras, calles y puentes (-26 por ciento en el segundo trimestre vs. 17 por ciento un año atrás). Por otra parte, la paralización de nuevos proyectos de construcción, dada la necesidad de disminuir los inventarios existentes, se tradujo en una caída en la construcción de obras residenciales y no residenciales de -27.2 por ciento (vs. -12.3 por ciento). Además, el crecimiento del año corrido de las licencias de construcción a septiembre de 2020 es de -26.7 por ciento, y el de los despachos de cemento gris de -15 por ciento. Con eso queremos decir que hay espacio para otorgar más estímulos que permitan un mayor crecimiento del sector que, debido a los encadenamientos productivos que genera, está llamado a liderar la recuperación económica del país.

Demanda

La demanda interna se contrajo 9.5 por ciento frente a una variación positiva de 5.3 por ciento el año anterior. Ese resultado responde principalmente a la caída en el consumo de los hogares de 8.9 por ciento (vs. un 5 por ciento un año atrás). Si bien esa caída es significativa, frente al trimestre anterior, con una caída de 15.9 por ciento, hay una mejora significativa que permite cierto grado de optimismo hacia adelante. Por el lado del consumo del Gobierno, de la mano con los grandes esfuerzos que ha adelantado el Gobierno Nacional, en términos de gasto, para contener los daños ocasionados por la pandemia y para afrontar los retos al sistema de salud, se registra un crecimiento de 2 por ciento vs. un 4.4 por ciento un año atrás. También es importante destacar que la inversión presenta una caída de 18.3 por ciento (vs. un +7 por ciento un año atrás), lo que, sin duda, repercutirá de forma negativa sobre el crecimiento futuro.

Proyecciones y reformas

Con los resultados observados hasta el tercer trimestre, ahora en ANIF estimamos un crecimiento de -6.0 por ciento para 2020 (con un intervalo entre -6.3 y -5.8 por ciento). Esa cifra es optimista si la comparamos con la que han dado otros analistas. Consideramos que el cuarto trimestre tendrá un mayor dinamismo, como en efecto lo demuestran los resultados del ISE y de los indicadores líderes del mes de septiembre, que vienen con correcciones al alza en sectores como la industria, el comercio y los servicios.

En nuestros pronósticos, esperamos que en 2021 la economía crezca un 4.2 por ciento, que se consolide la recuperación del mercado laboral, el ingreso de los hogares y la demanda agregada. Bajo esas perspectivas que proponemos, es indispensable llamar la atención sobre dos factores que serán clave para su materialización. Primero, hacemos un llamado a la sensatez en las discusiones que se avecinan en torno a la negociación del salario mínimo para 2021. Debe haber un balance justo entre la remuneración digna de los actuales trabajadores y la difícil situación por la que está pasando buena parte del empresariado del país. En ANIF consideramos que el incremento del salario mínimo debe ser entre el 2 y 3 por ciento. Más allá de ese valor se pondría en riesgo la sostenibilidad de la recuperación económica, en particular la creación del empleo formal. Segundo, en cuanto a reformas, prioridad absoluta es la discusión y aprobación de la reforma fiscal que permita recaudar los ingresos que necesita el Gobierno Nacional para suplir las necesidades de gasto del país.

Fuente: Portafolio

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