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Surinam, un hallazgo petrolero para una industria en contracción

Esta noticia es propiedad de: The New York Times

El pequeño país sudamericano se ha convertido en una gran perspectiva para las compañías petroleras que buscan producir combustibles fósiles gastando menos.

Las aguas del Atlántico frente a Guyana se han convertido en una de las zonas de extracción petrolera más cotizadas del mundo. Ahora, los ejecutivos petroleros internacionales están volteando su atención hacia el país vecino, Surinam.

Exxon Mobil, Royal Dutch Shell, Total, Apache y varias otras compañías están preparándose para iniciar operaciones frente a la costa de Surinam. Esperan que el país sudamericano, que recientemente salió de décadas de gobiernos autoritarios y corruptos, sea la próxima gran fuente de petróleo.

Pero el mundo tiene más que suficiente petróleo, y los precios de sus productos derivados son relativamente bajos. Además, el interés de los inversores en las compañías petroleras ha ido disminuyendo a medida que las preocupaciones sobre el cambio climático han impulsado a los vehículos eléctricos y las energías renovables.

Esas preocupaciones no están socavando el interés en Surinam. Las compañías petroleras afirman que pueden ganar dinero en ese país, ya que los precios del petróleo son tan bajos (como 30 o 40 dólares por barril) debido a los costos más reducidos. Eso es casi el equivalente al umbral en Guyana y está muy por debajo del precio actual del petróleo. También está por debajo de los niveles de rentabilidad en muchos lugares, incluyendo algunos yacimientos de petróleo de esquisto en Estados Unidos, donde los costos por lo general llegan casi a los 50 dólares por barril.
Una razón por la que es más fácil ganar dinero ahí es que Surinam les exige un porcentaje menor a las compañías petroleras que otros países latinoamericanos como Brasil, Bolivia y México. Surinam quiere atraer inversiones y reactivar una economía en problemas —que según el Fondo Monetario Internacional se contraerá un 13,1 por ciento este año— y así arreglar sus finanzas frágiles.
Además, los acuerdos de producción compartida a 30 años que Surinam está ofreciendo a las compañías petroleras son entre 5 y 10 años más extensos que los ofrecidos por otras naciones latinoamericanas, lo que les da a las empresas más tiempo para invertir, explorar y producir.

“Lo de Surinam podría ser grande”, dijo David Goldwyn, un consultor que fungió como el principal diplomático de energía del Departamento de Estado durante los primeros años del gobierno de Obama. “En casi cualquier escenario, el mundo va a utilizar menos petróleo con el tiempo. Los ganadores en la carrera para compartir lo que quede de esta torta petrolera serán aquellos que puedan producir petróleo a bajo costo”.

El reciente repunte del interés en Guyana y Surinam es un poco sorpresivo ya que su potencial como productores petroleros por lo general no se había alcanzado. Las compañías perforaron sin éxito más de 100 pozos allí, la mayoría en aguas poco profundas, desde 1950 hasta 2014. Pero cuando se encontraron yacimientos abundantes en las aguas profundas de Brasil, Exxon Mobil y otras empresas regresaron a echar otro vistazo. En 2015, Exxon hizo brotar un pozo de petróleo en aguas de Guyana, abriendo así la actual oleada de exploración.

En la actualidad, Surinam, Guyana y Brasil están atrayendo más inversiones nuevas que el golfo de México y otros campos petroleros más establecidos. Además, están ayudando a mantener relativamente bajos los precios mundiales del petróleo, socavando los esfuerzos de Rusia y sus aliados en la OPEP, como Arabia Saudita, para administrar el suministro global y hacer subir los precios.

En Guyana, las compañías petroleras han encontrado más de 10.000 millones de barriles de probables reservas accesibles de petróleo y gas en alta mar, según IHS Markit, la firma consultora de energía. La producción comenzó en 2019 y está en rápido crecimiento. Guyana ya cuenta con una de las 50 principales cuencas petrolíferas del mundo, según los consultores.

Surinam tiene al menos de 3000 millones a 4000 millones de barriles de reservas, dijeron los expertos en energía, o lo que equivale a hasta la mitad del nuevo petróleo y gas que se descubrió el año pasado en todo el mundo.

Sin embargo, explotar estas reservas de una manera que beneficie a su población podría ser un desafío para Surinam, una antigua colonia holandesa que ha sido políticamente inestable y que fue gobernada durante gran parte de los últimos 40 años por Desiré Bouterse, un antiguo sargento del ejército que tomó el poder a través de un golpe de Estado. En 1999, un tribunal de los Países Bajos condenó a Bouterse por tráfico de drogas. En 2019, un tribunal de Surinam lo condenó a 20 años de prisión por el asesinato de 15 rivales políticos en 1982. El año pasado, perdió las elecciones y se retiró, pero no ha sido enviado a prisión.

El nuevo presidente, Chan Santokhi, exjefe de policía y ministro de Justicia, enfrenta muchos desafíos, entre ellos, lidiar con la pandemia del coronavirus y una crisis fiscal. La tasa de desempleo del año pasado fue del 11,2 por ciento y la inflación es extremadamente elevada; el FMI calcula que los precios al consumidor aumentarán casi un 50 por ciento este año.

Fuente: The New York Times

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